El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir libre de pecado Cargando la cruz de la negacion propia al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de esa cruz que lleva a la unión con Dios en su Reino.
MATEO 11
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis descanso para vuestras almas.2 [Aprenda de Él cuando le hable directamente, no leyendo acerca de él, o escuchando a otras personas hablar de él.]
30 "Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."
Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados; Venid — no a los servicios de las sectas que afirman que él está allí, no a las reuniones de oración, no a los llamados al altar, no a leer la Biblia — sino venid directamente a él, al esperarlo en silencio, escuchando sus mandatos y enseñanzas.Vengan todos los que han luchado en contra del pecado; todos los que están bajo la pesada carga de sus pecados. (Bienaventurados los que saben que son pobres en el Espíritu Santo; bienaventurados los que lloran bajo la carga de sus pecados.) La orden (no sólo para los judíos de ese tiempo, sino para todos nosotros) es venid a mí, y aprended de mí. ¿Cómo? Usted debe ir a él. Usted debe esperar en él — escuchar silenciosamente, con la humildad de un pecador en necesidad de su poder que produce cambio — la gracia. Busque, escuche, obedezdca...busque, escuche, obedezca...busque, escuche, obedezca...busque, escuche, obedezca. Haga esto con persistencia, manteniéndose obediente a todo lo que él le mande a hacer, y usted experimentará todas las promesas de Dios, incluyendo el reposo.
Y les daré reposo, y ustedes encontrarán reposo para sus almas. ¿Entonces en qué clase de reposo entramos? Cesar de nuestras labores. Cesar aún de sus propios pensamientos. Debido a que la mente carnal es enemistad contra Dios, es destruída por la gracia de la cruz interna de la negación propia y reemplazada con la mente de Cristo, que suple los pensamientos, las palabras y las acciones. ¿Para que llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo (el Mesías, el Ungido), 2 Cor 10:5? ¿Para que tengamos la mente de Cristo (el Mesías) y tengamos los pensamientos (sentimientos y propósitos) de Su corazón, 1 Cor 2:16? Para que quitemos, con respecto a vuestra antigua manera de vivir, el viejo hombre está viciado por los deseos enañosos; pero renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad. Efe 4:22-24.
Cuando la mente carnal es destruída, los pensamientos de los hombres y sus labores cesan; él entra en el reposo de Dios, y Dios suple el poder y la energía, la dirección, la inspiración, y el conocimiento. El hombre ya no trabaja por su comida. Las obras del hombre restaurado son propulsadas e inspiradas por el Espíritu de Dios:
"Éste es el reposo; dad reposo al cansado. Éste es el lugar de descanso." Pero ellos no quisieron escuchar. Isa 28:12
Temamos, pues, mientras permanezca aún la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de vosotros parezca quedarse atrás. Heb 4:1
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mat 11:29
El que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, así como Dios de las suyas. Heb 4:10
El resposo sabático del cristiano, que es un resposo en Cristo Jesús, diciendo: "No piense sus propios pensamientos, porque en Cristo estamos encima de esa naturaleza donde están los pensamientos malignos, esa naturaleza [ha sido] quitada por Cristo. De modo que usted no deben pensar sus propios pensamientos, hacer sus propias obras, [o] hablar sus propias palabras."
Jesús dijo: ¿Quién de vosotros podrá, por más que se afane, añadir a su estatura un codo? Mat 6:27. Hasta que Cristo Jesús controle nuestras palabras, acciones, y pensamientos, él no es nuestro Señor — podemos llamarle Señor, pero eso no significa que él nos gobierne como nuestro Señor, o que nosotros le obedezcamos como sus siervos. Recuerde que Jesús dijo: de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado, Juan 8:34. Si somos esclavos del pecado, él no puede ser nuestro Señor y Maestro porque un hombre no puede servir a dos maestros; debe odiar a uno, y servir al otro.
Este reposo es como el resposo del sábado, una mera sombra del resposo del cristiano, y el libro de Hebreos nos advierte severamente en contra de no entrar en él: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Heb 4:1. Este reposo es lo que Jesús prometió: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis descanso para vuestras almas. Mat 11:29. "Éste es el reposo; dad reposo al cansado. Éste es el lugar de descanso." Pero ellos no quisieron escuchar. Isa 28:12. Esta es una seria advertencia a todos los que se llaman a sí mismos cristianos, para que eviten perder sus almas y ser excuídos del cielo, así como los judíos que murieron en el desierto y se les prohibió entrar en la tierra prometida debido a su incredulidad en las promesas de Dios, usted debe obrar con celo en la fe para alcanzar la promesa del reposo del sábado espiritual, lo cual es unión con Dios y la entrada en el reino de los cielos, dentro y alrededor de ustedes.
Nosotros nos sentamos en Cristo para entrar en el reposo, para entrar en el reposo después de pelear contra nuestros enemigos; como Israel que entró en el reposo después de pelear y limpiar la tierra de los pueblos paganos que la rodeaban. Con la diferencia de que nuestros enemigos son espirituales: lujuria, ira, orgullo, egoísmo, envidia, codicia, avaricia, celos, mentiras, engaño, robos, inmoralidad sexual, lenguaje profano, y malos pensamientos, etc.
La salvación es ser liberado del pecado y ser protegidos del mal, (sanctificados), de nuestros enemigos de pacado. Pero ustedes que quieren ser cristianos, para ser liberados del pecado ustedes deben creer y esperar la promesa de Dios de liberar a los cautivos, para llegar a ser libres de pecado; de otra manera ustedes también perecerán en el desierto espiritual sin haber entrado en la tierra prometida — el cielo. No sean como los judíos que dijeron que no podían conquistar a los gigantes y rehusaron cruzar el Jordán para pelear, aún cuando Dios estaba peleando por ellos; no diga que el pecado no puede ser conquistado, aún con la ayuda de Dios; no diga ¿quién puede luchar contra la bestia? Porque la victoria sobre el pecado, nuestros enemigos dentro de nuestro corazón, es la salvación prometida.